viernes, 27 de junio de 2025

Caso Wander Franco: desigualdad e injusticia



Por Gregorio Moya E.

Un fallo que indigna

La reciente condena al pelotero de Grandes Ligas Wander Samuel Franco Aybar ha dejado al descubierto las grietas más profundas de nuestro sistema judicial y de nuestra sociedad. Franco fue sentenciado a 2 años de prisión, con la pena suspendida, y obligado a pagar 10 salarios mínimos al Estado dominicano, además de las costas penales, tras ser hallado culpable de abuso psicológico y sexual contra una adolescente. En contraste, la madre de la víctima recibió una condena de 10 años de prisión por explotación sexual comercial y lavado de activos. La condena a la madre es correcta, pero los jueces fueron benignos e injustos con Franco Aybar. Puede decirse  que la madre recibió lo que merecía, no así Wander Franco. Indignante.

Justicia a medias para los poderosos, es injusticia

Resulta imposible no notar la benignidad de la pena impuesta al pelotero, un confeso abusador sexual y psicológico. Amparado en el poder del dinero y la influencia de su estatus, Franco recibe una condena que no cumplirá en prisión, sin que exista una justificación razonable para semejante indulgencia. La pena económica es risible para el daño producido. Las condiciones para la suspensión de la pena no podrían ser más ridículas: el tribunal simplemente le prohibió acercarse a adolescentes con fines sexuales. ¿Es esto suficiente para reparar el daño causado y proteger a otras posibles víctimas? No se espera que para la justicia sea inaceptable que un adulto se acerque a una persona menor con fines sexuales. Una justicia a medias es injusticia.

Culpables, pero no iguales ante la ley

El caso se agrava al considerar el origen del lavado de activos por el que fue condenada la madre: el pago recibido por prostituir a su hija, realizado por el propio Franco. Así, ambos delitos se entrelazan, pero la balanza de la justicia parece inclinarse solo hacia quien carece de poder y recursos. La condena a la madre luce justa, la del abusador sexual es claramente benigna para él.

Ambos acusados, hoy culpables, abusaron de su posición. La madre, que debía proteger a su hija, contrario a lo que se espera, comercializó su cuerpo y su alma, su intimidad y la entregó a la explotación por lucro personal. Franco, por su parte, utilizó su dinero y estatus para comprar favores sexuales y aprovecharse de la vulnerabilidad de una menor. 

La desigualdad como raíz del problema

Este caso no solo expone fallas legales y morales, sino que desnuda la profunda desigualdad social que permite que los poderosos eludan las consecuencias de sus actos, tengan poder para comprar voluntades de personas vulnerables y de la institucionalidad de la justicia. Como advirtió Rousseau: “Ningún ciudadano debe ser tan rico como para poder comprar a otro, ni tan pobre como para verse forzado a venderse”. Mientras no luchemos por una sociedad más igualitaria, estos abusos seguirán repitiéndose.

¿Y la víctima?

La pregunta más dolorosa sigue sin respuesta: ¿qué será de la víctima? Sin una madre protectora, el padre ni se diga, en este caso ha sido un cero a la izquierda, y con una justicia complaciente con los poderosos, ¿Qué futuro le espera? Si el sistema judicial es indulgente con los abusadores solo porque son celebridades y millonarios, no podemos esperar que las instituciones de protección sean efectivas ante la dura realidad que enfrenta la víctima.

Reflexión final

En este caso, la desigualdad y la injusticia han ido de la mano. No solo se ha fallado a la víctima, sino a toda una sociedad que merece un sistema judicial más justo, equitativo y humano. No podemos resignarnos ante la impunidad de los poderosos. Debemos exigir cambios reales, por el bien de nuestras niñas, niños y adolescentes. Para ello debemos cambiar la determinación social, económica y política que reproduce la injusticia en todas sus manifestaciones. Hay que subvertir esta realidad.

lunes, 2 de junio de 2025

Propuesta per cápita diferenciados para financiar PNA: más de los mismo y más caro


Por Gregorio Moya E.

La Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) ha elaborado una propuesta para la implementación de un modelo per cápita diferenciado según el nivel de riesgo de los afiliados que aplicaría a los del régimen contributivo para financiar la cobertura del Primer Nivel de Atención (PNA) y de la prevención secundaria y terciaria para personas con hipertensión y/o diabetes, dentro del Seguro Familiar de Salud del Régimen Contributivo en República Dominicana.

El documento metodológico que sustenta la propuesta de SISALRIL se enfoca en el Régimen Contributivo, partiendo ya que el Subsidiado tiene una estructura de costos distinta y será abordado posteriormente.

Ese per cápita diferenciado se basa en la diferencia de siniestralidad por edad, lo cual plantea un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas como la hipertensión arterial y la diabetes, objeto de la modifición planteada. Pero este enfoque pierde de vista otros riesgos como son la ocupación, las condiciones de la vivienda y la alimentación, para solo citar unos pocos. 

La propuesta de SISARIL supuestamente asume la atención Primaria en Salud como estrategia para el desarrollo de redes de servicios contratadas por las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS), articuladas por niveles de complejidad, con énfasis en la promoción, prevención y atención integral de enfermedades crónicas prevalentes, comenzando con hipertensión y diabetes.

Se propone la contratación de los Prestadores de Servicios de Salud (PSS) bajo el modelo de capitación, es decir, un pago fijo por persona, incentivando la calidad y resultados, y eliminando barreras económicas como copagos o cuotas moderadoras.

Desde el punto de vista de la cobertura la propuesta insiste en el catálogo de servicios, en este caso, propuesto para el Primer Nivel de Atención incluye 383 coberturas, clasificadas por sexo y grupo de edad: 198 procedimientos, 34 vacunas y 151 medicamentos. De estas, 294 ya están incluidas en el Plan Dominicano de Servicios de Salud (PDSS), y se propone agregar 89 nuevas coberturas.

Igualmente, la propuesta plantea que el acceso a estos servicios sería sin copagos ni cuotas moderadoras, garantizando la entrega continua de medicamentos y el cumplimiento de los protocolos nacionales.

Se estimó una frecuencia de uso anual de cada cobertura, el monto medio pagado por las ARS y el gasto esperado para una población proyectada de 4,500,000 afiliados.

En Cuanto a las coberturas fuera de las atenciones comprendidas en el catálogo, se valoraron según precios de mercado.

Concretamente, SISARIL recomienda establecer per cápitas diferenciados para el Primer Nivel y para la prevención secundaria y terciaria, dada la naturaleza distinta de su gestión.

Así mismo la propuesta sugiere la creación de fondos especializados dentro de la Tesorería de la Seguridad Social para asegurar el financiamiento y monitoreo de los objetivos de APS y programas especiales de salud pública.

La propuesta de la SISALRIL, al establecer una gestión diferenciada por niveles de atención o complejidad, anula el enfoque de integralidad de la atención y profundiza la fragmentación del sistema de atención en salud.

La propuesta de la SISALRIL contempla aumento del per cápita. Para los hipertensos se aumenta a $558.72, de una cápita actual de $427.71. Los diabéticos tendrían una aumento de $501.39, pasando de $428.93 que son actualmente a $930.32. Y, los pacientes con hipertensión y diabetes, pasarían a tener un pago per cápita de $796.59, donde actualmente es de $284.00, lo que significa un aumento de $512.59.

La lista de medicamentos para para la Prevención Secundaria y Terciaria hipertensión y diabetes sigue siendo una lista limitada, que deja fuera medicamentos que representan avances importantes en el tratamiento de estas afecciones, además, de la variabilidad de estas en cuanto a síntomas, progresión e impacto en la economía de los pacientes.

Hay que resaltar que estos aumentos van a beneficiar a las ARS monopólicas del sistema de seguridad social, ya que se mantiene el 10% de gastos administrativos, cuyos montos aumentarán.

La propuesta de SISALRIL establece que el impacto en el per cápita Adicional para el Primer Nivel y los Servicios de Prevención Secundaria y Terciaria sería de RD$105.55 por afiliado por mes, incluyendo un 10% de Gastos Administrativos, y de RD$128.32 de implementarse la estructura de Incentivos. Es decir, cargar a los afiliados es la solución a un sistema que funciona en base a un enfoque financiero, no de servicio.

Con esta propuesta, la segmentación que se mantiene con la propuesta de SISALRIL de per cápita diferenciado se refleja en atenciones segmentadas que son contrarias a la atención continuada e integral que se establece en el modelo de atención vigente en el país.

El enfoque de atención primaria, que se basa en un catálogo y predominantemente por capitación consagra el enfoque centrado en la clínica y en el hospital, borrando los determinantes sociales, económicos, culturales y organizacionales de la salud.

Esta propuesta de SISALRIL es más de lo mismo, con mayor carga para las afiliadas y afiliados.

domingo, 18 de mayo de 2025

Plaza de la Salud no da servicios, factura


Por Gregorio Moya E.

La Plaza de la Salud, un conjunto de hospitales construidos con dinero público, no es un hospital público. Es una plaza donde la mercancía es la salud; por eso, parodiando a Shakira, la Plaza de la Salud no da servicios de salud, factura.


Esta afirmación la hacemos a raíz de la noticia de que el Hospital General de la Plaza de la Salud presentó la mañana del sábado 17 de mayo una interrupción en el registro y seguimiento de facturas, lo que afectó las operaciones del Centro de Imágenes Diagnósticas y obligó al personal a notificar a los pacientes la suspensión de la facturación y demás procesos administrativos.

Sin embargo, lo que realmente se afectó no fueron las operaciones médicas del Centro de Imágenes Diagnósticas, sino la facturación. Como resultado, los servicios fueron detenidos, porque la razón de ser de la Plaza de la Salud, como cualquier plaza comercial, es facturar, comerciar y obtener el dinero de los pacientes, que ahora son considerados clientes.

La prensa informa que los pacientes estuvieron esperando más de cuatro horas, incluidos adultos mayores y niños, muchos de ellos en ayunas, para poder realizarse estudios médicos. ¡Qué abuso!

Sorprendería leer o escuchar un editorial o comentario crítico de la gran prensa o de los analistas que opinan con fuerza, pero sin tocar el negocio en el que han convertido la medicina; una medicina en la que no duele el sufrimiento ajeno, en la que no se buscan alternativas para atender a los más necesitados. Ni siquiera pensaron en darles un “fiao”, un crédito, a esos pobres de solemnidad.

La crónica del Listín Diario en su versión digital recoge el siguiente testimonio de una paciente:

“Yo tengo indicios de un posible cáncer de mama y llegué temprano para hacerme unos estudios en ayunas. No sé cómo no me he desmayado esperando. Tengo 60 años, ya no estoy como una muchachita”.

Ante las quejas y el hecho de que los pacientes comenzaron a marcharse, el personal recomendó a algunos ingerir alimentos y volver en aproximadamente seis horas, una vez que el cuerpo estuviera nuevamente en condiciones de ayuno. A los pacientes diabéticos se les sugirió reprogramar sus citas. Como puede verse, la prioridad no es el paciente, sino la facturación.


Según la propia web de lo que la gente conoce como Plaza de la Salud, “sus instalaciones y equipos fueron financiados con fondos del Estado Dominicano”. Además, “previo a la inauguración oficial de la obra, el 10 de agosto de 1996, el Poder Ejecutivo emitió dos decretos: el primero, creando el Patronato para la administración del Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT), y el segundo, para regir el Hospital General de la Plaza de la Salud”. Ambos patronatos están compuestos por miembros exoficio del sector oficial, profesionales de la medicina, educadores, empresarios y religiosos.

Este centro categoriza a los pacientes y puede otorgarles un descuento, en orden descendente, de hasta un 40% de la tarifa tope establecida para consultas, pruebas, procedimientos y asistencia tanto a pacientes internados como ambulatorios. Una categoría especial se asigna al paciente probadamente indigente, quien queda exonerado de todo pago. Para el patronato que dirige el Hospital General Plaza de la Salud, este es el criterio de solidaridad y equidad en la administración de una obra construida con dinero de la misma gente que acude allí, y que ellos categorizan según criterios de mercado. Por eso la gente se opone a los patronatos que sustituyen la función pública de dirección hospitalaria, sacrificando a la población para mantener niveles de facturación, lo cual es presentado como un indicador de calidad que se antepone a la atención.

Por ello, la reforma de la salud debe partir de un enfoque de derecho, del carácter sagrado de la salud de la población y responder a sus necesidades, como dice la visión de la Plaza de la Salud. No puede ser el dinero y la facturación lo que prime en el funcionamiento de un hospital.

La inversión pública en la Plaza de la Salud se ha mantenido a lo largo del tiempo, utilizándose estos recursos para el pago de sueldos. Es decir, el Estado financió la infraestructura y los equipos, y paga los sueldos del personal, siendo la inversión en 2014 de RD$317,453,158. También aporta el Estado en suministros, medicamentos y factura eléctrica. Estos datos fueron tomados de la auditoría fechada el 15 de diciembre de 2015 a la Plaza de la Salud.


La inversión pública tiene como destino principal la satisfacción de las necesidades de la gente, del pueblo, de manera que impedir el acceso a la población por un problema de facturación va en contra de satisfacer dichas necesidades. Cualquier destino que no sea ese es una forma de defraudación del propósito de la inversión pública.

Esta situación presentada en la Plaza de la Salud, en la que por un problema técnico de facturación se les niega la atención a los pacientes, incluso ya citados y en ayunas, constituye una falta grave para una entidad financiada por el Estado dominicano.

Un ejemplo de falta de cobertura: se entiende por cobertura sanitaria universal que todas las personas tengan acceso al conjunto de servicios de salud de calidad que necesiten en el momento y el lugar adecuados, y sin sufrir dificultades económicas por ello. El hecho de que no se les hayan proporcionado los servicios en la Plaza de la Salud en el momento en que fueron citados constituye una falta de cobertura, a lo que hay que agregar las dificultades financieras que sufren los más pobres, quienes deben pagar no menos del 40% del costo estimado de los servicios prestados.


lunes, 5 de mayo de 2025

Seguridad social para los dominicanos en el exterior: un asunto de derechos y justicia

 

Por Gregorio Moya E.

Se estima que más de 2.8 millones de dominicanos viven en el exterior, representando alrededor del 20% de la población total de República Dominicana, según el Ministerio de Relaciones Exteriores. En 2021, aproximadamente el 27% de los turistas que ingresaron a República Dominicana fueron dominicanos residentes en el extranjero, lo que equivale a 1,339,092 viajeros¹.

A esos dominicanos el gobierno cobró 10 dólares por entrar a su país como si fueran extranjeros. En vez de eliminar esta iniquidad, la disposición gubernamental es solicitar la devolución a través de la burocracia con toda la ineficiencia que se le conoce. Ese cobro se mantiene y no ha habido forma en que las autoridades atiendan los reclamos de nuestros connacionales que viven en el exterior. Adicional a esa substracción que sufren los dominicanos, estos contribuyen significativamente con las remesas.

En efecto, en República Dominicana las remesas representaron un 8.7% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2024. Este flujo de dinero, enviado por la diáspora dominicana, desempeña un papel fundamental en la economía nacional. De hecho, las remesas constituyen la tercera fuente de divisas del país, solo superadas por las exportaciones y el turismo. Según el MEPYD, este aporte contribuye de manera significativa a la reducción de la pobreza.

El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) informa que las remesas recibidas durante marzo de 2025 sumaron US$1,110.3 millones. Las remesas alcanzaron la suma de US$2,962.8 millones en el primer trimestre de 2025, aumentando 12.4 % interanual. Estos recursos enviados por la diáspora dominicana en el exterior son importantes para el desarrollo, ya que generan un efecto multiplicador en el consumo, la inversión y el financiamiento de los sectores más vulnerables del país².

Además, las remesas superan más del doble del presupuesto destinado a la educación y cuadruplican la inversión pública en salud. Sin embargo, a pesar de su relevancia, el dominicano o dominicana que regresa al país no recibe ninguna protección en salud, salvo la que, de manera deficiente, ofrece la red pública. Esto representa una injusticia: quienes aportan una tercera parte de los ingresos nacionales y sostienen a sus familias y al país desde el exterior, regresan sin ningún respaldo social.

Hay que destacar que las remesas de los dominicanos y dominicanas, sean estos documentados o indocumentados, es una fuente consistente, continua y creciente de divisas para el país, que no ha sido afectada por pandemias y las campañas de persecución xenófoba y racial como la que se llega en el gobierno de Trump. Reconocimiento, agradecimiento y solidaridad merecen los dominicanos en el exterior, que como todos los migrantes del mundo, como los de Haití, van a buscar bienestar no solo para sí, sino que en sus aspiraciones incluyen sus familias y países.

Pero pese a los aportes de los dominicanos y dominicanas en el exterior al país, ellos no tienen ninguna protección o respaldo de las políticas de protección social.

Esta desprotección en materia de seguridad social para los dominicanos en el extranjero contradice los principios de universalidad y equidad consagrados en las leyes 42-01 y 87-01, que rigen el Sistema Dominicano de Seguridad Social³. Muchos dominicanos y dominicanas que vivieron años fuera, contribuyendo al desarrollo nacional, regresan al país en la vejez o con alguna discapacidad, sin haber acumulado recursos ni una pensión en el país donde trabajaron, y sin ningún tipo de apoyo social.

Tras la crisis económica mundial de 2008, numerosos nacionales que residían en España regresaron al país, muchos de ellos en edad avanzada, con enfermedades crónicas o discapacidades, enfrentando situaciones extremadamente difíciles. Algunos, incluso, han sido víctimas de un sistema que, en vez de protegerlos, los deja vulnerables y desamparados.

Por ello, la propuesta de un seguro nacional de salud debe contemplar, por derecho, solidaridad y justicia, la protección de los dominicanos y dominicanas en el exterior. Este reconocimiento es un acto de gratitud a sus aportes y a su amor incondicional por el país.

Referencias:

  1.   https://index.gob.do/publicaciones/
  2.   https://eldinero.com.do/320559/banco-central-remesas-recibidas-en-marzo-de-2025/
  3. https://mirex.gob.do/index-presenta-actualizacion-del-registro-sociodemografico-de-los-dominicanos-residentes-en-el-exterior/

sábado, 29 de marzo de 2025

La marcha de Friusa: Poner a los pobres contra los pobres

Por Gregorio Moya E.

La mejor estrategia de los sectores de poder es enfrentar a los pobres entre sí. En las campañas electorales, los pobres de diferentes partidos se enfrentan violentamente. Nunca se ha visto a un rico morir en una campaña. Se matan en las caravanas, se enfrentan a tiros, pedradas y sillazos en las convenciones, congresos y primarias.

Utilizando el mismo guion que emplearon Hitler, Mussolini y Trujillo, los sectores de poder culpan a los migrantes de todos los males que ocurren en el país. Las carencias en salud, educación, medio ambiente, trabajo, agricultura y seguridad se atribuyen a los haitianos. Sin embargo, la mayoría de los migrantes son trabajadores y trabajadoras pobres.

Se ha construido la idea de que el principal problema de República Dominicana es Haití. Nos han dicho que los trabajadores y trabajadoras haitianas que migran al país forman parte de un plan de invasión pacífica que en algún momento se convertirá en violenta. Esta idea ha calado en una parte considerable de la población, promovida por la intelectualidad y los medios de comunicación. Esta idea dominante es parte de las ideas dominantes, que son en concreto las ideas de las clases dominantes.

Frente a la estrategia de enfrentar a los pobres entre sí, debemos promover la solidaridad y la cooperación, unir a los pobres contra la pobreza y contra la sociedad que reproduce la pobreza.

La marcha de Friusa es un experimento, una sonda, que aprovecha una organización de escaso desarrollo, muy primitiva, unida al primitivismo de sus ideas xenófobas, conservadoras y de derecha. Sin duda, La Nueva Orden Dominicana es la carne de cañón, de potencial peligrosidad, que hace el trabajo sucio mientras el poder mueve los hilos en un contexto de conservadurismo generalizado.

miércoles, 5 de marzo de 2025

8 de marzo: Un llamado contra la violencia laboral hacia las mujeres

Por Gregorio Moya E.


El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas. Es un momento para reflexionar sobre los avances en materia de igualdad, impulsar los cambios necesario, y reconocer la determinación de las mujeres que han jugado un papel clave en la historia de los países y sus localidades. La conmoración del 8 de marzo tiene como objetivos prioritarios son promover la igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y la eliminación de la discriminación contra la mujer para conseguir su plena participación en la sociedad en las mismas condiciones que los hombres.

El 8 de marzo conmemora la lucha de la mujer trabajadora. El hecho histórico que resultó realmente más significativo en el mes de marzo de 1911, fue el incendio de la fábrica Triangle en Nueva York, donde perecieron más de 140 mujeres. Fue relevante que, el 8 de marzo de 1917, las amas de casa rusas provocaron revueltas para pedir el fin de la guerra y poder tener alimentos. A partir de ese año, los países comenzaron a instaurar este día hasta que, en 1975, la ONU declaró oficialmente el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

En condiciones similares, en República Dominicana, en la empresa POLYPLAS, un incendio cobró la vida de 6 hombres y 2 mujeres, una de las cuales narró minutos previos cómo estaba atrapada y no podía salir. Aunque no se ha establecido qué lo impedía, es evidente que el régimen laboral dominicano fue responsable de estas muertes. Estos casos deben tipificarse como violencia en el trabajo que sufren los obreros y empleados en nuestro país.

El acoso y la violencia son flagelos que sufren las mujeres de manera generalizada y cotidiana. Según la Encuesta Experimental sobre la Situación de las Mujeres (ENESIM-2018), más del 95% de las mujeres en República Dominicana identifican sus espacios laborales como escenarios de violencia o acoso.

Se conoce el caso de Paula Santana, encontrada muerta con signos de violencia física y sexual, y quien había presentado una queja por acoso en la empresa de zona franca donde laboraba, pero no se le prestó atención, resultando en su violación y asesinato. El caso ha sido archivado por un tribunal con el apoyo del ministerio público.

Aunque se puede entender que se archiva el caso frente a los acusados ​​por falta de pruebas, lo que no puede pasar es que se cierre el caso sin que las autoridades policiales y el ministerio público, que suelen ser muy eficientes cuando les interesa, cumplan su rol de investigar exhaustivamente.

Este 8 de marzo también hay que reclamar justicia para Paula Santana, exigiendo que las autoridades cumplan su deber de investigar y llevar a la justicia a los culpables de la muerte de esta mujer obrera, trabajadora y, al decir de su familia, una mujer noble.

Justicia para todas las mujeres que son víctimas de un sistema patriarcal, explotador y negador de la dignidad de las mujeres, y sobre todo, de las mujeres trabajadoras, que son más explotadas y empobrecidas por este sistema económico y social de capitalismo dependiente que sufrimos.

El pueblo dominicano tiene en su historia una tradición de lucha de sus mujeres, desde los tiempos de la colonización española, pasando por la resistencia a todas las invasiones coloniales, a los rigores del patriarcado, funcional al colonialismo y al capitalismo dependiente. En esa tradición de lucha de la mujer es que se sustenta el futuro promisorio de libertad, dignidad y bienestar del pueblo dominicano.


martes, 4 de marzo de 2025

La basura electrónica un riesgo para las comunidades

 Por Gregorio Moya E.

En Villa Consuelo calles completas están dedicadas al negocio de recuperación de la basura electrónica. En cualquier lugar de la capital se encuentra un centro de recolección de baterías, pantallas de computadoras, lavadoras, estufas, microondas y cualquier electrodoméstico, equipo de oficina o maquinaria.

El Cazabe, la comunidad donde está el vertedero de Duquesa es todo un vertedero de basura electrónica, donde se recuperan metales y plásticos, sin la menor regulación.

Comunidades enteras convertidas en basureros, en la que por esa “fortaleza” de nuestra economía, el trabajo informal sin ninguna regulación y protección de los propios trabajadores y comunidades, están expuestos a riesgos de su salud.

Hay que destacar que esta situación es parte de un sistema mundial en la que, “se utiliza dispositivos más viejos, de vida más corta y generalmente más contaminantes, pues están menos optimizados para generar un menor impacto al medio ambiente y además, a estos países no llegan las infraestructuras para garantizar procesos de recuperación, reciclaje y producción tecnológica menos dañinos para la salud y más respetuosos con el medioambiente, como dice elsaltodiario (https://www.elsaltodiario.com/mapas/tecno-colonialismo).

Las autoridades municipales no se han enterado de esta situación. Lamentablemente, las comunidades sumidas en la falta de empleo decente se ven obligadas a recurrir a este tipo de emprendimientos insalubres.

Hay que tomar medidas desde las comunidades para enfrentar estos riesgos a la salud de los trabajadores y la población en general, porque de arriba no hay nada que esperar.