sábado, 7 de febrero de 2026

Visita sorpresa: improvisación e irrespeto

Las visitas sorpresas se convirtieron en la presidencia de Danilo Medina en un mecanismo de asignación de recursos y desarrollo de proyectos, los cuales en su gran mayoría perecieron por no tener continuidad en el tiempo, toda vez que no fueron resultado de una planificación, sino acciones descolocadas, improvisadas, de relumbrón, mucho de eso que el pueblo llama BAM: bulto, allante y movimiento.

Ese enfoque ha sido retomado por el actual Director del Servicio Nacional de Salud Julio Landrón, quien en la visita sorpresa al Hospital Salvador B. Gautier destituyó en público, “in voce”, al director de ese establecimiento de salud. Una acción impropia e irrespetuosa, fruto de un exabrupto.

Si bien el Hospital Gautier no sale de un escándalo desde hace años, que lo sume cada día más en el abismo del desprestigio como centro asistencial, el desorden, y hasta en la suciedad y el abandono. También es cierto que para ello se necesitan proceso estándares y procedimientos institucionales que fortalezcan el mismo. Y con vistas sorpresas y destituciones en público no se institucionaliza soluciones duraderas.

Es necesario que se otorguen los recursos necesarios para el funcionamiento del icónico hospital del seguro, como lo llamaban la mayoría de los capitaleños al hospital que se caracterizaba por su capacidad de resolución, escuela de especialistas e imagen positiva del sistema de atención en salud.

Sin los recursos necesarios, es imposible que pueda haber algún área del hospital Gautier que pueda cumplir los protocolos de atención de los pacientes. La gente del pueblo dice con claridad que, para hacer las cosas hay tener con qué, es decir, se debe contar con los recursos.

Las visitas sorpresas nunca fueron y no son un mecanismo de gestión pública, mucho menos en un sector tan complejo como es el del sistema de atención en salud.

Exigir que sin los recursos necesarios funcione los hospitales, quizás una de las empresas más complejas que ha creado la humanidad, es pedir lo imposible, y como reza una expresión del mundo legal, nadie está obligado a lo imposible.