viernes, 3 de abril de 2026

Salud mental, crisis y aviso de planes

Por Gregorio Moya E.

Hay una crisis de salud mental. Ese es un acuerdo generalizado en la sociedad: Ministerio de Salud, Servicio Nacional de Salud, Colegio Médico, Sociedad de Psiquiatría, Colegio de Psicología, los analistas de los medios de comunicación y los influencers de las redes sociales. Todos están en sintonía con que hay una crisis de salud mental.

Muchos la atribuyen a la crisis social, a la pérdida de valores morales (habría que preguntarse cuáles). Se dice que la pandemia ha exacerbado la crisis, así argumentan mil y una causas, incluyendo la alimentación, las vacunas, las hormonas y medicamentos que la industria farmacéutica nos administra a través del cuerpo médico, el cual funciona como el principal agente que asegura la circulación de la mercancía llamada medicina. Con sus diagnósticos irrefutables, asegura clientes; con su seguridad social —principalmente la mercantilizada— le asegura financieramente el negocio.

Ante ese criterio común de que la humanidad vive en una situación de crisis, les decimos con Antonin Artaud: 

A ustedes  "Las leyes, las costumbres, les conceden el derecho de medir el espíritu. Esta jurisdicción soberana y terrible, ustedes la ejercen con su entendimiento. No nos hagan reír. La credulidad de los pueblos civilizados, de los especialistas, de los gobernantes, reviste a la psiquiatría de inexplicables luces sobrenaturales. La profesión que ustedes ejercen está juzgada de De antemano No pensamos discutir aquí el valor de esa ciencia, ni la dudosa realidad de las enfermedades mentales. Pero por cada cien pretendidas patogenias, donde se desencadena la confusión de la materia y del espíritu, por cada cien clasificaciones donde las más vagas son también las únicas utilizables, ¿cuántas nobles tentativas se han hecho para acercarse al mundo mental en el que viven todos aquellos que ustedes han encerrado? ¿Acosan son algo más que una ensalada de palabras?”.

La medida que hacen del espíritu, de la conducta, del pensamiento, de los comportamientos —como en los diccionarios— está limitada a su propio lenguaje, a su limitado número de palabras, a su delimitado significado, que no puede ponderar ni medir de verdad el significado concreto, contextual y específico de un momento, de un acto, de una realidad, de una totalidad existencial que determina y es determinante.

Por su limitada medición de los seres, porque la hacen a su propia talla, a sus medidas definidas y propias, a sus convenciones ya sus alcances. Por ello, volviendo a Artaud: "No nos sorprende ver hasta qué punto ustedes están por debajo de una tarea para la que sólo hay muy pocos predestinados. Pero nos rebelamos contra el derecho concedido a ciertos hombres —incapacitados o no— de dar por terminadas sus investigaciones en el campo de la mente con un veredicto de prisión perpetua".

Hoy muchos, basados ​​en esa medición mostrenca y limitada de la salud mental, quieren restablecer el manicomio y la psiquiatrización como solución a lo que ellos llaman crisis de salud mental, que no definen de manera homogénea o con cierto consenso científico-técnico, pero sí tienen como solución homogénea el manicomio o algo que se le parece porque lo diferente o anormal muchas veces es una reacción de descontento, desafección y desacuerdo con esta realidad.

Patologizar comportamientos y formas distintas de ser, psiquiatrizar conductas que no son las esperadas por las buenas costumbres, medicalizar la mente y las percepciones para ajustarlas a la normalidad. Todo ello es volver o persistir en reprimir la diferencia, lo divergente, lo que se sale de la norma de la costumbre o de la estadística. Y es que este enfoque medicalizado desconoce que debajo de la enfermedad psíquica, subyace un conflicto social, donde el "loco" es quien no encaja en la estructura productiva y es excluido, como enseñó Franco Basaglia.  

Contra eso nos rebelamos. Medicalizar, psiquiatrizar, manejar clínicamente causa dolor o lo quita  desensibilizando, aturdiendo, drogando; porque tranquiliza con camisas de fuerza o barrotes, o con somníferos, o con cualquier instrumento, método o sustancia deshumanizante. Hasta con golpes.

La crisis es de la sociedad, de la cultura, de las costumbres, de las leyes, de la familia, de la forma en que se organiza la sociedad, con unos poderes que deciden cómo se debe ser. Y si uno decide no ser así, entonces la sociedad en sus distintos medios y formas de mercadeo te ofrece licor, cigarrillos de marihuana, de tabaco, electrónicos; te ofrece alcohol, drogas ilegalizadas para que sean mercancías más costosas. La sociedad te propone el éxito; si no lo alcanzas, eres el culpable, el perdedor de la cultura yanqui y su modo de vida, del “vamos arriba y no te apures” que por mucho tiempo nos bombardeaba una casa comercial.

Hay que tratar la causa, sin dejar de atender las emergencias, pero las emergencias no pueden taparnos la vista de las causas, porque de ser así nos pasaremos atendiendo las emergencias de violencias inexplicables, suicidios crecientes, feminicidios/homicidios sin cuenta, aturdimiento de la juventud y de sus potencialidades, y el sufrimiento de los que ya no tienen juventud.

Los avisos de planes que no van a las causas, a la causa de las causas, podrán restañar algunas heridas del alma, de las emociones, de existencia, del estar y del ser. Pero la sierra seguirá cortando la vida y su goce potencial. Poner un psiquiatra aquí, allá y acullá, atenderá la punta del iceberg. Pero los males en su profundidad y bases seguirán igual.

Es necesario impulsar planes desde las comunidades, de las organizaciones, desde la ciudadanía organizada, planes que aborden los problemas que afectan los grupos humanos, las familias, las comunidades y la sociedad. Volver a la salud mental comunitaria, el abordaje social de la salud, no como inmovilizar la mente por las fracturas que produce la realidad, el estresor de la sociedad, sino lo contrario, romper las amarras que impiden el aprovechamiento del potencial psico-social de la existencia, los problemas, como retos para crecer, ser mejores, de forma colectiva, de la misma forma en que el primer signo de civilización en una cultura antigua fue un fémur fracturado y sanado, fruto de la solidaridad y la compasión de la comunidad que no lo abandonó por débil y dañado, ni por estar herido de locura, ceguera y confusión.

Un plan de salud mental tiene que producirse como una estrategia de reconciliación con el hermano, con el desvalido, con los que tienen hambre y sed de justicia, con los nobles de corazón, lo cual solo es posible en la común-unidad.

 


sábado, 7 de febrero de 2026

Visita sorpresa: improvisación e irrespeto

Las visitas sorpresas se convirtieron en la presidencia de Danilo Medina en un mecanismo de asignación de recursos y desarrollo de proyectos, los cuales en su gran mayoría perecieron por no tener continuidad en el tiempo, toda vez que no fueron resultado de una planificación, sino acciones descolocadas, improvisadas, de relumbrón, mucho de eso que el pueblo llama BAM: bulto, allante y movimiento.

Ese enfoque ha sido retomado por el actual Director del Servicio Nacional de Salud Julio Landrón, quien en la visita sorpresa al Hospital Salvador B. Gautier destituyó en público, “in voce”, al director de ese establecimiento de salud. Una acción impropia e irrespetuosa, fruto de un exabrupto.

Si bien el Hospital Gautier no sale de un escándalo desde hace años, que lo sume cada día más en el abismo del desprestigio como centro asistencial, el desorden, y hasta en la suciedad y el abandono. También es cierto que para ello se necesitan proceso estándares y procedimientos institucionales que fortalezcan el mismo. Y con vistas sorpresas y destituciones en público no se institucionaliza soluciones duraderas.

Es necesario que se otorguen los recursos necesarios para el funcionamiento del icónico hospital del seguro, como lo llamaban la mayoría de los capitaleños al hospital que se caracterizaba por su capacidad de resolución, escuela de especialistas e imagen positiva del sistema de atención en salud.

Sin los recursos necesarios, es imposible que pueda haber algún área del hospital Gautier que pueda cumplir los protocolos de atención de los pacientes. La gente del pueblo dice con claridad que, para hacer las cosas hay tener con qué, es decir, se debe contar con los recursos.

Las visitas sorpresas nunca fueron y no son un mecanismo de gestión pública, mucho menos en un sector tan complejo como es el del sistema de atención en salud.

Exigir que sin los recursos necesarios funcione los hospitales, quizás una de las empresas más complejas que ha creado la humanidad, es pedir lo imposible, y como reza una expresión del mundo legal, nadie está obligado a lo imposible.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Condena a todos los corruptos implicados en el caso de SENASA

 Por Gregorio Moya E.

Todos los sectores sensatos de la República Dominicana repudian los actos de corrupción y la mafia que actuó en SENASA, porque la corrupción es un cáncer criminal, que mata más que cualquier enfermedad, que enferma más que cualquier bacteria o virus, que produce más dolor y muerte que cual dolencia o lesión.

La corrupción es la peor enfermedad, es la muerte social, económica y física de la nación y del pueblo dominicano, y lo peor, es su muerte moral y espiritual, las peores formas de enfermar y morir que puede afectar a un pueblo.

La corrupción se nutre del dolor, la desgracia, la enfermedad y hasta la muerte de seres humanos, sobre todo de los más pobres y desvalidos a los que este sistema económico y social condena injustamente al abandono después de extraerles con la explotación ganancias que se apropian minorías sociales y mafias políticas.

La corrupción en SENASA es la peor de la injusticia y del robo, corrupción que no podemos tolerar, corruptos que deben pagar, todos, sin excepción. La condena a la corrupción no debe detenerse ante ningún despacho, poder o figura.

La condena a la corrupción en SENASA no debe moderarse ni ser permisiva por negociación alguna. La condena a todos los corruptos no puede ser disminuida ni limitada, sean funcionarios públicos corrompidos o empresarios del sector privado corruptores los implicados. No puede ser disminuido ni limitado el peso de la justicia ante todos los corruptos, ante los que por comisión u omisión permitieron que por cinco años desfalcaran a SENASA y pusieran en mayor riesgo la salud de los millones de afiliados, afectados en sus finanzas, salud y hasta la vida.

Todas las organizaciones sociales, populares, sindicales consecuentes, de mujeres y jóvenes, deben abrazar la demanda airada de la población acerca de la necesidad de castigar a todos los que participaron del fraude montado en SENASA. El trato diferenciado a corruptos de la misma calaña es una injusticia, y es además impunidad oficializada por el sistema de justicia. Todos los corruptos deben ser medidos por la misma vara y pagar con cárcel, devolver lo robado con penalización de sus bienes.

La población debe oponerse a que los funcionarios corruptos y empresarios corruptores devuelvan solo una parte de lo robado como el ministerio público viene actuando con los corruptos. Los ladrones de SENASA deben devolver todo lo robado, y deben ser expropiados sus bienes como condena adicional a sus crímenes contra la salud y la vida de miles de dominicanos, dominicanas y afiliados de cualquier nacionalidad, en su condición de trabajadores cotizantes, y los afiliados del régimen subsidiado cuyo financiamiento es del Estado.

Este caso plantea que deben ponerse en movimiento todos los medios de verificación y veeduría social, que ponga en manos de la población y de las organizaciones representativas de la sociedad, todas las informaciones de este desastre de corrupción.

Igualmente, el control y la veeduría social debe implementarse también en las ARS privadas, que roban a los afiliados negando servicios, medicamentos y procedimientos diagnósticos con el odioso “no cubre”, y el engaño de que “ya usted agotó su cobertura”.

El tamaño del hoyo financiero, moral e institucional producido por la corrupción es mayor a lo establecido por las autoridades. A los costos financieros hay que agregar el costo humano, las perdidas en salud y vidas producidas por los corruptos colocados en la dirección del SENASA, los cuales, si bien no pagaran ni con las penas máximas establecidas en nuestra legislación, por lo menos deberán cumplir las condenas mayores, incluyendo penalidades económicas.

Los corruptos del sector público representado por SENASA, así como por sectores del empresariado, debe devolver lo robado, y además desagraviar con sus bienes el daño moral y económico perpetrado contra SENASA. Por ello deben ser confiscadas sus cuentas, bancarias, apropiados sus bienes y deshonrados civilmente, impidiéndoles ser considerados para cargos en el Estado dominicano, impedirles tener créditos y cualquier aval público.

Junto con la demanda de enjuiciamiento sin ningún tipo de contemplaciones a los ladrones de SENASA, el pueblo debe seguir luchando por un sistema de seguridad social y de salud dignos, que proteja la salud de la población, que elimine las ARS y cree un seguro nacional de salud que garantice medicinas y atenciones oportunas, de calidad.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Más de 26,000 personas con pensiones aprobadas no la han reclamado: Otro fracaso del modelo de seguridad social vigente

Por Gregorio Moya E.

La Dirección General de Información y Defensa de los Afiliados a la Seguridad Social (DIDA) informó que 26,167 personas con distintos tipos de pensiones aprobadas por el Poder Ejecutivo aún no disfrutan de las mismas por debido a que no han formalizado su inclusión en la nómina de pensionados del Estado de la Dirección General de Jubilaciones y Pensiones (DGJP) del Ministerio de Hacienda, según datos actualizados al mes de noviembre de 2025[1].

Esta es una vergüenza, que funcionario bien pagados, con recursos de comunicación y transporte y otras facilidades logísticas no han sido capaces de asegurar que 26,000 personas que personas a quienes se les ha otorgado una pensión no se beneficien de las mismas, por la sencilla razón de que consideran que es un regalo y no un derecho contemplado en la Constitución y las leyes del país, y en un sentido de justicia.

Hay que exigir que la Dirección General de Jubilaciones y Pensiones viabilice la entrega de las pensiones a quienes corresponde, que sin dudas son vitales, para esas personas jubiladas.

jueves, 18 de septiembre de 2025

¿Qué hacer cuando ves a alguien viviendo en la calle?

  • “Buenos días”, “Buenas noches”
    Saludar es una forma de hacer visible a la persona. Mírala sin juzgarla y ofrécele una sonrisa. Hay personas que quizás no han hablado con nadie desde hace días. No te frustres si no obtienes respuesta enseguida. Lo puedes seguir intentando.
  • “¿Cómo estás?”
    Háblale con tranquilidad y respeto, con distancia para no asustarla y agachándote para tener la mirada a la misma altura. A veces, ofrecer un café o un cigarro es una excusa perfecta para iniciar una conversación y saber cómo se encuentra la persona.
  • “¿Qué necesitas?”
    Podría ser una manta, un bocadillo, una llamada…o simplemente una conversación. Pregúntale qué necesita y no te angusties si satisfacer su petición no está en tus manos en ese momento. A veces, escuchar y ofrecer compañía es más útil que procurar cosas materiales.
  • “¿Puedo hacer algo para ayudarte?”
    Conseguir que una persona deje la calle no se hace de la noche a la mañana y tampoco tienes que cargar con esa responsabilidad. La situación puede mejorar si orientas a la persona hacia los recursos donde puede encontrar ayuda. Puede ser que ya los esté utilizando; otras veces no los conocen y se trata de una información útil.

domingo, 10 de agosto de 2025

Reforma seguridad social y consejos de accionistas

Por Gregorio Moya E.

La Coalición por la Seguridad Social Digna ha presentado, a través de los diputados Pedro Martínez y Llaniris Espinal, una propuesta de modificación integral de la ley de seguridad social que busca cambiar el modelo actual privatizado, el cual está en manos del gran capital financiero.

El proyecto contempla que todos los trabajadores y trabajadoras dominicanas puedan retirarse tras haber acumulado 20 años de trabajo, basánd
ose en un estudio actuarial. Asimismo, establece que nadie reciba una pensión por debajo del salario mínimo cotizable.

La propuesta de la Coalición plantea la eliminación de las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) y las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) para utilizar las ganancias y comisiones que benefician a estas empresas.

Así mismo, se propone en la iniciativa del movimiento social la eliminación del llamado Consejo Nacional de la Seguridad Social, de la Superintendencia de Riesgos de Salud, la Superintendencia de Pensiones y de la Dirección de Información y Defensa de los Afiliados (DIDA). Esto permitiría ahorrar recursos que actualmente se destinan a mantener estos “elefantes blancos”, nidos de empleos para la clientela política, y que funcionan en beneficio de los dueños de las ARS y AFP. También ayudaría a reducir procesos burocráticos y papeleos innecesarios que encarecen las prestaciones de la seguridad social.

La propuesta de la Coalición busca que las decisiones que afectan las prestaciones de la seguridad social no sean tomadas en los consejos de accionistas de las AFP, las ARS ni de los bancos como ocurre hoy día. Una política pública de protección social no debe estar en manos privadas.

En contraste con esta propuesta de la Coalición, en el Congreso Nacional se han introducido varias iniciativas para modificar la Ley 87-01, que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS).

Veamos algunas de ellas:

La Comisión Bicameral conformada en el Congreso para estudiar la modificación integral de la Ley 87-01 ha unificado varias propuestas legislativas para un análisis más eficiente. El presidente de esta comisión, el diputado Rafael Castillo, ha informado que existe un consenso para realizar una reforma integral y se han presentado diversas iniciativas.

La Comisión de Seguridad Social, Trabajo y Pensiones del Senado ha revisado varios proyectos pendientes, entre los cuales se encuentran una iniciativa que otorga pensión automática a servidores públicos del área de salud y otra que modifica el artículo 1 de la Ley 87-01. Esta comisión está presidida por el senador Daniel Rivera y cuenta con la participación de senadores como Félix Bautista y Omar Fernández. La gran mayoría de los afiliados están fuera de beneficio alguno.

El superintendente de Salud y Riesgos Laborales, Miguel Ceara Hatton, también ha presentado una propuesta de reforma enfocada en fortalecer la regulación y el acceso a los servicios de salud dentro del sistema de seguridad social, planteando cuatro pilares estratégicos para mejorar la gobernanza, la administración y los derechos de los afiliados. Esta deja en lo fundamental el sistema tal cual.

De todas las propuestas, solo el proyecto de ley presentado por los diputados Pedro Martínez y Llaniris Espinal busca modificar la Ley 87-01 para fortalecer el alcance, la equidad y la transparencia del sistema de seguridad social. Esta iniciativa propone que el sistema sea gestionado por un instituto público supervisado por el Estado, con mayor cobertura universal y una protección más efectiva de los derechos constitucionales a la salud y a la pensión.

Los demás proyectos de ley no cuestionan la privatización de las ganancias de las AFP y las ARS, ni la carga que se coloca sobre los trabajadores en la formación de los capitales que generan esas ganancias que las intermediarias financieras se apropian. Esa es el ahorro nacional que controlan los sectores financieros, utilizados para auxiliar empresas en dificultades financieras y en el déficit del gobierno central y del Banco Central.

Ninguno de los proyectos se atreve a proponer un sistema público controlado por el Estado con la participación de todos los sectores de la sociedad. Todos los demás proyectos responden a los intereses de los consejos de accionistas, a quienes finalmente sirven.

Una política pública y de protección social no puede seguir en manos de grupos privados, en consejos de accionistas que van a defender sus propios intereses como se ha visto históricamente.

Esto debe cambiar: los consejos de accionistas no deben decidir sobre la seguridad social.

martes, 15 de julio de 2025

Cercenar el Jardín Botánico Nacional y las mentiras de un llamado parque lineal

Por Gregorio Moya E.


La Alcaldía del Distrito Nacional inauguró el jueves 1 de mayo el denominado parque lineal La Yagüita, con el objetivo de recuperar un espacio que llevaba más de treinta años abandonado en Los Jardines del Norte. Sin embargo, resulta cuestionable calificar como “parque” a lo que en realidad es una acera remozada: se pintó una pared, se sembraron algunas plantas y se instalaron bancos. Llamar parque a una acera, aunque se le agregue el adjetivo “lineal”, es una distorsión, ya sea por ignorancia o por interés, y en ambos casos perjudica la percepción de lo que debe ser verdaderamente un espacio verde urbano.


¿Qué es, realmente, un parque urbano?

Desde la perspectiva del urbanismo, un parque es un espacio verde dentro de la ciudad, destinado al uso público y recreativo, que brinda múltiples beneficios ambientales, sociales y económicos. Los parques son esenciales para el bienestar de las comunidades urbanas, ya que facilitan la recreación, el ejercicio, la socialización y el contacto con la naturaleza.

Un tramo de acera mejorada, con una pared pintada y algunos bancos, por mucho que se planten algunas matas, no constituye un espacio verde auténtico. No garantiza la recreación segura ni aporta los beneficios ambientales que se esperan de un parque público.


La importancia de los verdaderos parques

Es fundamental que la Alcaldía impulse y proteja los parques reales, porque:

  • Favorecen la recuperación del espacio público.
  • Ofrecen beneficios ambientales, sociales y económicos.
  • Son determinantes para la salud y calidad de vida de la población.

Un ejemplo de la relevancia de estos espacios lo representa la regla 3-30-300: una propuesta internacional que sugiere que toda persona debe poder ver al menos tres árboles desde su vivienda, vivir en un barrio con al menos un 30% de cobertura arbórea y contar con un espacio verde de calidad a no más de 300 metros de distancia[1].

Improvisaciones y amenazas al pulmón verde de la capital

Avanzar en la construcción y recuperación de parques auténticos es acertado y urgente para el bienestar social y ambiental de la ciudad. No obstante, improvisar y llamar "parque" a una simple acera con mobiliario urbano es un error que termina degradando la idea misma de lo que es un parque. Pruebas de este mismo desacierto son los denominados “parques” improvisados en el medio de avenidas, como el llamado “zooberto”.

Resulta aún más grave la amenaza que pesa hoy sobre el Jardín Botánico Nacional, uno de los pulmones principales del Distrito Nacional. La posible pérdida de hasta 11,000 metros cuadrados de su superficie es sencillamente un crimen ecológico, disfrazado de solución al tránsito de la avenida República de Colombia, cuando en realidad parece responder a intereses inmobiliarios y a la valorización de la zona.


La capital de la República necesita aumentar su capa vegetal, no disminuirla como proyectan con la ampliación de la avenida República de Colombia. El desarrollo urbano no debe dañar el equilibrio ecológico. 

En suma, proyectos que cercenan verdaderos pulmones urbanos y acciones que disfrazan de parques las meras aceras afectan directamente el medio ambiente y el bienestar colectivo de la ciudad.